12 dic. 2016

El aumento del salario mínimo: no tan trivial

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La aprobación en el Congreso de la propuesta de subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) mensual hasta los 950 euros mensuales, y la posterior aceptación por parte del gobierno de subirlo un 8% en el 2017, ha generado múltiples reacciones. Me han preguntado en distintos medios sobre los efectos que puede tener esta medida. La respuesta no es tan trivial como parecen argumentar aquellos para los que “todos son pros” o “todos son contras”.
Quienes reclaman un aumento tan sustancial argumentan que la recuperación económica no está llegando a todos, y que hay que asegurar un suelo salarial efectivo que impida la precariedad y pobreza entre los trabajadores (consecuencias de la últimas reformas laborales). Sus efectos positivos sobre la demanda interna fortalecerían la creación de empleo y el crecimiento. (1) Los “todo contras” argumentan que no hay margen para un aumento del salario mínimo, que los efectos sobre el empleo pueden ser desastrosos y que rompería la tendencia actual de crecimiento económico. De hecho, lo mejor sería suprimir el SMI (por ejemplo, (2), (3))