11 dic. 2014

¿Reparto de trabajo? Sí, pero no solo

Post en NeG

conjuntamente con Samuel Bentolila


Hace tiempo se debatió en España si implantar la jornada de 35 horas semanales por decreto. Subyacía a la propuesta la idea del reparto del trabajo: si todos trabajamos menos horas, trabajarán más personas. La propuesta no salió adelante, por suerte (pues se basa en el erróneo concepto de la cantidad fija de trabajo, como ya se explicó aquí). Sin embargo, mucha gente parece pensar que lo único que ha habido durante el último año es un reparto del trabajo, lo que en algún sentido negaría la recuperación. Si donde antes había un empleado a tiempo completo hoy hay dos a tiempo parcial, el empleo habrá subido pero no las horas totales de trabajo. ¿Es esto lo que realmente ha pasado?







Hace tiempo se debatió en España si implantar la jornada de 35 horas semanales por decreto. Subyacía a la propuesta la idea del reparto del trabajo: si todos trabajamos menos horas, trabajarán más personas. La propuesta no salió adelante, por suerte (pues se basa en el erróneo concepto de la cantidad fija de trabajo, como ya se explicó aquí). Sin embargo, mucha gente parece pensar que lo único que ha habido durante el último año es un reparto del trabajo, lo que en algún sentido negaría la recuperación. Si donde antes había un empleado a tiempo completo hoy hay dos a tiempo parcial, el empleo habrá subido pero no las horas totales de trabajo. ¿Es esto lo que realmente ha pasado?
Ya no. En el tercer trimestre de 2014, por primera vez desde el inicio de la recesión, no solo ha crecido, en términos interanuales, el número de personas ocupadas, sino que también han aumentado las horas totales trabajadas. No obstante, para llegar a esta conclusión tenemos que discutir un poco los datos.
Empleo y horas: conceptos y fuentes
El siguiente gráfico muestra la variación interanual (es decir, entre un trimestre y el mismo trimestre del año anterior) de los ocupados y las horas de trabajo totales según la Encuesta de Población Activa (EPA).
EmpleoEPA
Salta a la vista que las horas totales varían mucho más que los ocupados, debido principalmente aefectos puramente estacionales. Por ejemplo, en el tercer trimestre de 2013 las horas crecieron un 2.9% y en el cuarto cayeron un 0.7%. Variaciones tan erráticas no sirven para hacerse una idea de la tendencia, por lo que en adelante usamos siempre datos desestacionalizados.
La Contabilidad Nacional (Trimestral) de España (CNE) subsana algunas limitaciones de la EPA, complementándola con información adicional. Ambas fuentes también difieren en la definición de los ocupados: la CNE incluye a quienes contribuyen a crear el Producto Interior Bruto (PIB), sean o no residentes, mientras que la EPA considera a los trabajadores residentes, participen o no en el PIB nacional (ver por ejemplo este artículo). En este aspecto seguramente el criterio de la EPA es el más interesante.
Según la CNE, debido al pluriempleo, el número de puestos de trabajo era en el tercer trimestre de 2013 un 3.7% mayor que el de personas empleadas. Por otra parte, la CNE también da el número de puestos de trabajo equivalente a tiempo completo (en adelante, “equivalentes”), esto es, el cociente entre las horas totales y la jornada laboral media a tiempo completo. Si se destruyese un puesto a tiempo completo y se creasen dos a tiempo parcial cada uno con la mitad de horas, esta variable no cambiaría. En el tercer trimestre de este año, como hay empleo a tiempo parcial, el número de puestos de trabajo equivalentes era un 12.3% menor que el número de puestos de trabajo totales.
La evolución de las horas y los empleados
Aclarados estos conceptos, veamos lo que nos dicen los datos sobre la variación del empleo y las horas. Como se puede ver en el siguiente gráfico –relativo a la CNE– hay, por primera vez tras el inicio de la recesión, un aumento interanual de las horas totales. Se produce con un trimestre de retraso con respecto a la ocupación y los puestos de trabajo equivalentes, pero las variaciones interanuales de las tres series son similares.
EmpleoCNE
Globalmente, entre los terceros trimestres de 2007 y 2014, los puestos de trabajo equivalentes han caído en un 16.7% y las horas totales un 15.9%. En cuanto a los últimos doce meses, la creación de puestos de trabajo equivalentes ha sido del 1.4% pero el aumento de horas solo del 0.8%. Para los asalariados, las cifras son algo peores durante el conjunto de los 7 años, pero mejores en el último año: 1.8% y 1.5%, respectivamente. En suma, que en los últimos doce meses ha habido, en efecto, reparto de trabajo, pues las horas han crecido menos que los puestos de trabajo equivalentes, pero estos últimos también han aumentado.
A lo largo de los años se han dedicado en NeG varias entradas documentando cómo el empleo a tiempo parcial ha ido ganando peso durante la recesión (por ejemplo aquí), pasando del 11% en el tercer trimestre de 2007 al 15% en 2014. Pero estas medidas, provenientes de la EPA, se refieren a personas. Por tanto, el siguiente paso sería analizar cómo ha influido este tipo de empleos en la evolución de los puestos de trabajo equivalentes. Desgraciadamente, la CNE no distingue entre tiempo completo y parcial, y desconocemos la fórmula exacta que utiliza el INE para calcular los puestos de trabajo equivalentes, así que de momento hemos de parar aquí.
Conclusión
En definitiva, hemos de saludar el hecho de que por primera vez desde el inicio de la recesión hayan aumentado conjuntamente el número de personas ocupadas y las horas de trabajo totales.
Los datos agregados indican que las sospechas de que no se estaba produciendo un cambio de tendencia porque no se estaban creando puestos de trabajo en términos netos no parece tener mucho fundamento. Tampoco está claro que se estén convirtiendo masivamente puestos de trabajo a tiempo completo y con contrato indefinido en puestos a tiempo parcial y contrato temporal, aunque para estar seguros necesitaríamos tener evidencia con microdatos en el ámbito de las empresas. El inicio de la aún tímida recuperación parece proceder de nuevo de empleos a tiempo completo y, como cabía temer, temporales.